miércoles, 12 de agosto de 2009

Felicidad

Felicidad. Abstracción pura extraída del breve aliento de una risa espontánea.
¿Cómo describirla, cuando tantos lo han intentado, sin resultado aparte?
Nadie escribe obras maestras sobre la felicidad, es el precio que hay para pagar para conseguir la gloria; los dramas son los que llaman a las puertas de las conciencias ajenas, no algo tan sencillo y etéreo como el mayor anhelo del ser humano.

¿Es una sensación? ¿Un sentimiento? ¿Una ilusión? ¿Un sueño? ¿Una utopía? ¿Un intento de evasión?
Yo veo un rayo de sol proyectado directamente sobre el corazón, una carcajada, una mirada cómplice, poesía del alma, volar sin abandonar el suelo, hoyuelos en las comisuras de la boca, el crepúsculo y la aurora, colores, el viento transportando la esencia de un suspiro, vivir resguardado a la luz de la luna, una rosa, una melodía, el tacto de la hierba mullida bajo la piel, el olor a libertad en el aire, mirarse en el espejo y sentirse querido.

Cerrar los ojos y ver recuerdos como pequeños recortes de un largometraje. Un paseo, una caricia, un beso, una broma compartida, montañas, lagos, paisajes desconocidos, ciudades con una magia especial, y saber con seguridad que tomaste las decisiones correctas, que todo fue como tuvo que ser y que lo sigue siendo.
Paz, no más tormentos, ni dudas, solo la tranquilidad, la conciencia de que en este preciso momento no pedirías nada más, porque no lo necesitas. Por primera vez te sientes completo, y te importa menos el escapar, porque ya no hay un porqué que te impulse a ello. Volver a sentirte niño, inocente, optimista, venga lo que venga.

Correr, correr sin ir a ningún lugar, saltar de lleno al horizonte y alcanzarlo gracias a tus nuevas alas.

Supongo que mi intento de encontrar una palabra que resulte equivalente a la felicidad es tan infructuoso como el resto.
Pero todos los locos idealistas que tratamos de definir el concepto llegamos al menos a establecer una relación bastante acertada.
La felicidad es para compartirla.

sábado, 6 de junio de 2009

Falsas ilusiones.

Es curioso como nos dejamos engañar, o incluso nos engañamos a nosotros mismos, con tal de creer que las cosas son como nos gustaría que fueran.
Que siempre somos los buenos, que son los demás los que se equivocan, y nosotros las víctimas de esos errores ajenos.
La prueba más difícil es mirarse en un espejo, ver el alma reflejada, y anfrontar que puede que lo que veamos no nos guste, pero que así es cómo somos en realidad.
Hace falta valor, y cuando lo descrubres, duele el corazón. Y duele más que cuando un amigo te falla, o una persona e engaña, o te alejas de alquien querido. Porque eres tú mismo quien ha estado fallando, quien se ha estado engañanado, y se ha alejado de su auténtico Yo.
Y todos, absolutamente todos, tenemos orgullo.

viernes, 29 de mayo de 2009

Pensamiento acelerado

En ocasiones siento que pienso demasiado. Tanto que me llega a doler la cabeza.
El ser humano sólo utiliza una pequeña parte de cerebro. Tal vez sea por algo. Tal vez sobresaturo el mío, y no está preparado para ello. Pero no puedo no pensar, por muy agotador que resulte a veces.
Las ideas, la palabras, bombardean mi mente de tal manera que a menudo se me traba la lengua, o, incluso, de vez en cuando, ésta colapsa, y me olvido completamente de lo que estaba pensando una milésima de segundo antes.
Y me quedo en blanco. Y en ese instante descanso.

Porque ya no puedo dormir por las noches; mi cerebro no quiere ponerse en standby... hay demasiadas cosas que entran constantemente. E incluso cuando por fin se abandona en brazos de Morfeo durante unas escasas horas, nunca consigue llegar a la profundidad calmante y tranquilizadora de la fase REM.

Siempre hay pensamientos, disfrazados de sueños irreales por el subconsicente, que interrumpen el descanso. Y me propongo darle una utilidad.

Porque aunque pienso, y pienso, normalmente a la hora de verdad actúo por impulsos. ¿De qué me sirve, entonces?
La meditación ya no me ayuda, no consigo relajarme.
Así que busco el motivo. Pongo un nombre a mi tormeno.

Y aunque mi cerebro asimila el concepto no existe palabra capaz de captar la esencia.
Podría llamarse frustración, agobio, encierro, claustrofobia... pero ninguna sería exacta. Y entonces lo describo. Es como mirar hacia el cielo, con el cuello comletamente estirado hacia atrás, y ver que ls nubes crean n remolino imposible sobre tu cabeza. Es como si el horizonte dejase de ser lejano, como si los edificios se irguiesen tan alto que el azul quelos separa es apenas visible, y y no es azul, sino gris. Es como caer a oscuras, desafiando la ley de la gravedad, sin saer la dirección, porque has perdido el eje de tu propio equilibrio. Y la horas pasan, y de vez en cuado se producen destellos de felicidad en la nada, pero que no son suficientes para iluminar esa totalidad.
Sin embargo, me aferro a ellos, desesperada por dejar de caer, pero sin querer quedar en suspensión.

Y mi cerebro, frenético por la desesperación, busca sin descanso la manera de volver a la vida

miércoles, 20 de mayo de 2009

Renacer

Suspiró. Y supo que en realidad nunca antes había respirado.
No era su pimera vez, y sin embargo lo era.
Lo era por la clariad con a que prcibían sus sentidos; la respiración ausda, la suavidad de la tosca piel contraria, el olor a café mezclado con el de sudor humano, el sabor de pasión en la boca, la silueta difuminada a sus espaldas.
Y sobre todo, la calidez.
Ya no tenía nada que ver con el fuego de la tentción que había ardido en su interior no mucho antes, era algo más íntimo, más satisfactorio, más hermoso; algo que salía directamente de su corazón.
No estaba segura de si debía llamarlo amor. De lo que sí tenía la seguridad era de q porprimera vez estaba viva.

martes, 12 de mayo de 2009

La vida es sueño

¿Pues qué sería del ser humano sin soñar? No hay camino para la felicidad; la felicidad es el camino.
Pero como todo trayecto, lleva hacia una meta. La necesitamos. Necesitamos la ilusión y los sueños como se necesita el oxígeno; es el motor que nos impulsa hacia delante.
Y los ideales. Aún en mayor medida.

Conservo el recuerdo de una conversación con mi madre, hace muchos años, en la que le dije completamene convencida: "Mamá, yo voy a cambiar el mundo".

Ha pasado el tiempo, he aprendido mucho desde entonces, pero esa idea todavía ronda en mi cabeza; la de que un mundo mejor es posible. Mucha gente ha sonreído con condescendencia cuando lo he mencionado, y ha dejado el tema correr. Y sé lo que han pensado. Que estoy loca, que hay cosas que no se pueden cambiar.Pero la unión hace la fuerza, y entre todas esas personas que negaban con la cabeza al exponer mis ilusiones, he encontrado gente que quiere lo mismo que yo.
Gente que está cansada de las guerras, del sufrimiento evitable, del hambre, del abandono, de la soledad, de la tristeza, de la insolidaridad, y que está dispuesta a hacer algo.

Como dijo un amigo: Si no somos idealistas ahora, mientras somos jóvenes... ¿Cuándo vamos a serlo?
Sueño con la paz, con la igualdad, y con la justicia.Y no son castillos en el aire. También conozco el método para llegar a cumplirlos.
Por eso quiero trabajar de profesora allí donde se necesite.
Por eso quiero escribir, fotografiar, cantar, actuar y expresar mis anhelos de manera que la gente me atienda. ¿Qué mejor que las artes para ello?
Por eso quiero dar la vuelta al mundo en una furgoneta hippie, aprendiendo cada día, viviendo con intensidad cada segundo, haciéndome poco a poco más sabia.

Puede que yo sola no pueda cambiar el mundo, pero con cada sueño que consiga realizar, lograré que sea un poco mejor.

You may say I´m a dreamer, but I´m not the only one.
I hope someday you´ll join us... and the world will be as one.

martes, 28 de abril de 2009

Poesía

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
PABLO NERUDA

Cómo igualar a tales mastros en el arte de las palabras.
Cómo plasmar sobre papel lo que me quema las entrañas.
Poesía, oh, poesía, don amargo para almas destrozadas,
llegas en las oscuras noches, llenas de lágrimas veladas,
como un suspiro, una caricia para aliviar la angustia callada.
Y te quedas, mientras la estancia de silencio está poblada,
compañera fiel, amiga eterna de las ánimas desesperadas.
Oh, poesía, mensajera del desamor.
Cuán bella parece la vida bajo tu resplandor.

lunes, 30 de marzo de 2009

Historia de dos

Quisiera escribir una historia de amor. Nuestra historia de amor. No una de esas que acaban en tragedia, ni el típico cuento de hadas con final feliz.
Quisiera contar la realidad; que estuve enamorada de ti durante siglos, que fui tu amiga, tu confidente, que poco a poco me gané un hueco en tu corazón, no sin esfuerzo, atenta a cada ocasión de hacerte feliz.
Que lloré por ti, reí por ti, me dormí pensando en ti y me desperté deseando que mi sueño se hiciera realidad. Que algún día podría cantarte al oído “I don´t wanna miss a thing” de Aerosmith.
Seis meses separados, y a la vez más unidos, y de nuevo tus sonrisas, tu voz, tus abrazos, tus bromas, tu amistad, y mi piel estremeciéndose al mínimo roce, mi corazón palpitando acelerado por cada mirada, mis entrañas ardiendo de ganas de ti.
Que absurdo es el amor, que aunque no correspondido te eleva a lo más alto, a otra dimensión, esa en la que las palabras no son suficientes, no valen, no pueden expresar la profundidad de una sensación, se un sentimiento, de una ilusión.
Suspiro encandilada y tu nombre se desliza juguetón entre mis labios, travieso, bailón, inesperado, y recuerdo cada conversación, cada palabra, y las saboreo, y les doy vueltas, y busco posibles significados ocultos detrás de cada letra para mantener vivas mis esperanzas.
E imagino, sobre todo eso, un “nosotros” posible, cercano, que la amistad deje por fin paso a algo más, después de tanto viaje, tantas vivencias, tantas cosas en común.
Poder decirte que te quiero, una y otra vez, no tener que esconderlo nunca más, proclamarlo a los cuatro vientos, y que se entere todo el mundo, que sepan lo feliz que soy a tu lado. Canturrearlo como un estribillo de moda, de esos pegadizos que entran en tu cabeza y ya no hay manera de que te abandonen.
Besarte cuando me apetezca, reírme contigo perderme en tus ojos, beber de tu aroma, mecerme en tus brazos, ser uno solo. Apoyarme en tu hombro y hablar durante horas, de tonterías, de inquietudes, de filosofía, de sentimientos.
Pasear cogidos de la mano, o acurrucados uno junto al otro si hace frío, que nuestros amigos piensen lo monos que somos, y sonrían al vernos, contagiados por la felicidad que emanamos.
Tomarnos el pelo y enredar, picarnos y hacer las paces. Compartir sueños. Soñar juntos. Contar estrellas.
Despertar por la mañana y verte, y atrapar cada momento como si fuese una instantánea capturada por una cámara fotográfica.
Disfrutar de la vida a cada segundo, cada atardecer, cada amanecer, cada rayo de sol, cada reflejo de luna.
Jugar con una rosa sin pincharnos con sus espinas. Compartir miradas que sólo nosotros entendemos.
Hacer que el hoy no nos pase por encima, y en el mañana amarnos todavía más.
Esa es la historia que yo quisiera escribir. Pero ésta es una historia de dos. ¿Qué quieres escribir tú?