jueves, 11 de septiembre de 2008

Llamando a las puertas del cielo

Subida, avance, ascenso.
Todo recto; la segunda a la derecha.
Allí nos decían que estaba Nunca Jamás, un mundo donde nunca te hacía mayor.
Sin embargo, el tiempo de ser Peter Pan ya se pasó.
Sigo teniendo ilusión, y sigo creyendo en la magia, pero soy una persona adulta, y estoy descubriendo lo mejor de la vida.
Estoy aprendiendo a ser libre.
Hace tiempo que abrí las alas para despegar. Y miré abajo, hacia el abismo, y no tuve miedo, porque descubrí que había gente que me quería, y a la que valía la pena querer. Y sabía que si me la pegaba, ellos me recogerían.
Y entonces alcé el vuelo. Y aprendí aún más cosas. Aprendí lo complejamente simples que son las personas, las relaciones, las cosas en sí mismas. Aprendí a tener más respeto y a ser más tolerante, porque el cielo es inmenso y hay sitio para todo tipo aves.

Lo más maravilloso de todo es que soy yo quien elige el rumbo. No sé qué va a pasar, pero eso no me preocupa. Porque nadie dirige mi vida.
Y la libertad es estupenda, prodigiosa, MILAGROSA.
Porque nunca había sido tan feliz como lo soy ahora.

Porque estoy llamando a las puertas del cielo.

2 comentarios:

María dijo...

Lo primero de todo: CÓMO COÑO HAS HECHO PARA QUE SE TE SEPAREN LOS PÁRRAFOS? :____

Y ahora al trapo; muy bonita la entrada. Lo de llamando a las puertas del cielo no era un libro? Me suena.
En cualquier caso, Nunca Jamás siempre estará abierto para nosotras, por mucho que crezcamos ;)

te quiero mucho!

María dijo...

Ah coño es verdad xD
No me has respondido a los párrafos mala ¬___¬

Pero el texto no es una traducción ¿no?

<3